viernes, 13 de mayo de 2016

Documentos tema 12. La Transición y los gobiernos del Rey Juan Carlos


La Constitución de 1978
 PREÁMBULO
 La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguri­dad y promueve el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:
Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.
Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular 
Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los de­rechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. 
Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. 
Establecer una sociedad democrática avanzada, y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.
Preámbulo de la Constitución Española. Aprobada por las Cortes el 31 de octubre del 1978 y en el referéndum nacional el 6 de diciembre.
Discurso de dimisión de Adolfo Suárez
            Hoy tengo la responsabilidad de explicarles (…) las razones por las que presento, irrevocablemente, mi dimisión como presidente del gobierno y mi decisión de dejar la presidencia de Unión de Centro Democrático (…).
            No me he quejado en ningún momento de la crítica. Siempre la he aceptado serenamente. Pero creo que tengo fuerza moral para pedir que, en el futuro, no se recurra a la inútil descalificación global, a la visceralidad o al ataque personal, porque creo que se perjudica el normal y estable funcionamiento de las instituciones democráticas. (…)
            Se puede prescindir de una persona en concreto. Pero no podemos prescindir del esfuerzo que todos juntos hemos de hacer para construir una España de todos y para todos.
            Discurso televisado a   la nación, 29 de enero de 1981.

Mensaje televisivo del Rey después de la tentativa de golpe militar

«(...) Ante la situación creada por los sucesos desarrolla­dos en el palacio del Congreso, y para evitar cualquier posible confusión, confirmo que he ordenado a las autoridades civiles y a la Junta de Jefes del Estado Mayor que tomen las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente(...).
La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la Patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum.» 
El País, 24-2-1981

La actitud de Arias Navarro
(11 de febrero de 1976) Recoge unas palabras de Carlos Arias en una reunión mixta Consejo Nacional y Gobierno. 
‑Pues bien; sí. Es cierto. Yo lo que deseo es continuar el franquismo. Y mientras esté aquí o actúe en la vida pública no seré sino un estricto continuador del franquismo en todos sus aspectos y lucharé contra los enemigos de España que han empezado a asomar su cabeza y son una minoría agazapada y clandestina en el país [ ... ] 
Fue algo alucinante. ¿Qué teme este hombre? ¿A quién teme? ¿Qué secretos hay aquí que condicionan al presidente y le convierten de golpe en errático, inseguro y cambiante? ¿Le queda ancho el traje? ¿Existe contra él una acusación que ignoramos? ¿Los militares «ultras» lo amenazan? ¿Tiene miedo a Girón, a Miguel Primo y a Fueyo?. Mal empieza la reforma. 0 acabamos en golpe de Estado de la derecha. O la marea revolucionaria acaba con todo. 
(1 de julio, jueves, de 1976) Cese de Carlos Arias Navarro.
[ ... ] Su talla de gobernante era cuestionable; su autoridad nula. No conocía a fondo los problemas políticos, económicos ni sociales del país. Su experiencia era esencialmente policíaca y represiva. Su pasión, los servicios secretos. Su camarilla era de escaso relieve y de ninguna proyección en la vida nacional. En materia internacional, su indiferencia y desconocimiento rayaban en lo extremo [ ... ] 
Areilza, J.M. de (1977): Diario de un ministro de la monarquía. Barcelona, Planeta, p. 124 y 216.
El inmovilismo
La resistencia del «búnker» a toda reforma política, por tímida que fuese, fue evidente a todo lo largo de 1976 y 1977. Arias creyó conveniente evitar una confrontación directa con el franquismo más ortodoxo. Prefirió asegurarse su neutralidad mediante una política de conciliación y concesiones. El resultado fue el que cabía esperar y el que muchos anticiparon: la reforma Arias resultó inaceptable para la oposición democrática y no llegó a ser mínimamente satisfactoria para el «búnker» [ ... ] Cogido entre la ofensiva del «búnker» y el rechazo de la oposición, Arias acabó vencido por sus dudas, sus ambigüedades y su suspicacia. Era demasiado leal al pasado franquista y al recuerdo de Franco como para realizar la reforma que, a largo plazo, acabaría con el franquismo. Desconfiaba de sus ministros. Acabó por distanciarse del propio Rey [ ... ] El balance del gobierno Arias era negativo. La «descomposición del franquismo» [ ... ], a lo largo de los seis meses transcurridos desde la muerte era evidente [ ... ] Pero constitucionalmente, se había avanzado muy poco. Continuaban las Cortes de 1971. El Movimiento seguía en pie, al igual que los Sindicatos oficiales. Los Consejos de Estado y del Reino seguían siendo inexpugnables reductos franquistas. La reforma constitucional parecía estancada desde el 9 de junio. El camino de realizarla a través de las Cortes parecía cerrado.
Carr, R. y Fusi, J.P., (1979): España, de la dictadura a la demo­cracia, Barcelona, Planeta, p. 272 y 280.
La Ley para la Reforma Política

El artículo décimo de la Ley de Sucesión enumera las leyes fundamentales y dispone que ‘para derogarías o modificarlas será necesario, además del acuerdo de las Cortes, el Referéndum de la Nación (...)’.

Se somete a Referéndum de la Nación el Proyecto de Ley para la Reforma Política, de rango fundamental, aprobado por las Cortes españolas en su sesión plenaria del día 18 del presente mes y cuyo texto literal es el siguiente:

Art. 1.º 1. La democracia en el Estado español se basa en la supremacía de la Ley, expresión de lo voluntad soberana del pueblo.

Los derechos de la persona son inviolables y vinculan a todos los órganos del Estado. 2. La potestad de elaborar y aprobar las leyes reside en las Cortes. El Rey sanciona y promulga las leyes.

Art. 2.° 1. Las Cortes se componen del Congreso de los Diputados y el Senado. 2. Los diputados del Congreso serán elegidos por sufragio universal, directo y secreto de los españoles mayores de edad. 3. Los senadores serán elegidos en representación de las entidades territoriales. El Rey podrá designar para cada legislatura senadores en número no superior a la quinta parte del de los elegidos. 4. la duración del mandato de diputados y senadores será de cuatro años (...). Art. 5.° El Rey podrá someter directamente al pueblo una opción política de interés nacional, sea o no de carácter constitucional, para que decida mediante referéndum, cuyos resultados se impondrán a todos los órganos del Estado (...)
Disposición final

Art. 1 º. La presente Ley tendrá rango de Ley Fundamental.

Art. 2.° El Referéndum se efectuará con sujeción al procedimiento que establece en el Real Decreto de la Presidencia de Gobierno 2636/1976, de 1 9/Xl, y tendrá lugar el quince de diciembre del año actual.

Art. 3 La consulta se llevará a cabo formulando la siguiente pregunta: ‘¿Aprueba el Proyecto de Ley para la Reforma Política?’.
Dado en Madrid a 24 de noviembre de 1976.


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El programa del PSOE.
El Comité Federal del Partido Socialista Obrero Español aprobó ayer el programa electoral con que concurrirá a las urnas el próximo 28 de octubre. Felipe González trazó en una conferencia de prensa las grandes líneas del proyecto socialista. EL PAIS, que ha tenido acceso al documento íntegro aprobado ayer, recoge ampliamente los aspectos fundamentales del mismo, adelantándose a la presentación oficial del programa que la oficina de prensa del PSOE tiene previsto realizar el lunes próximo. Desde la puesta de largo del programa el equipo de prensa -e imagen socialista proyecta convocar durante diez día consecutivos otras tantas conferencias de prensa para dar a conocer exhaustivamente los distintos capítulos del documento aprobado ayer. Entre otros, Joaquín Almunia y Alvaro Espina explicarán la política de empleo; Manuel Chaves, el apartado de Sindicalismo; Ciriaco de Vicente, Seguridad Social; José María Maravall, Javier Solana y Victorino Mayoral, Educación Cultura y Universidad; Joan Prats y Francisco Ramos, reforma administrativa.
Diario El País  17 de septiembre de 1982.

OTAN sí, OTAN no
En contra de todos los pronósticos, el 12 de marzo de 1986 los españoles votaron a favor de la adhesión a la Alianza Atlántica en un referéndum histórico que supuso el fin de la neutralidad hacia las acciones militares del bloque occidental.

Miriam Gidrón. Madrid
La entrada de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fue un capítulo contradictorio y polémico. Esta organización, surgida tras la Segunda Guerra Mundial por el interés de Estados Unidos de establecer una alianza estratégica con Europa Occidental, suscitaba emociones opuestas. Los españoles se debatían entre el idealismo pacifista de rechazo a las armas y el miedo a no formar parte del bloque de países más poderosos del mundo. De hecho, el resultado del referéndum fue una incógnita hasta el último momento.
La opinión pública reflejó un cambio notable desde que comenzó el debate a finales de los años 70, cuando se respiraba un rechazo general a la OTAN, hasta la victoria del sí en la votación, el 12 de marzo de 1986.
La arriesgada marcha atrás del PSOE
La postura del Partido Socialista sobre la adhesión de España a la OTAN sufrió una transformación radical. Sus primeros posicionamientos en política de defensa a finales de los años 70 tuvieron un fuerte carácter neutralista y antiamericanista. Defendían el desmantelamiento de las bases extranjeras en territorio español y el rechazo a la política de bloques militares. En 1980, el entonces secretario general del PSOE, Felipe González, hizo pública su postura al defender la desnuclearización del Mediterráneo, algo completamente contradictorio con la existencia del Tratado del Atlántico Norte. González se comprometió a que, si algún día llegaba al poder, algo que ocurriría dos años después, convocaría un referéndum aconsejando a la ciudadanía el voto favorable a la salida de la OTAN. Cuando el presidente del momento, Leopoldo Calvo Sotelo (UCD), solicitó el ingreso, González lo calificó de "barbaridad histórica" y "tremendo error" . Apoyó las movilizaciones en las calles y votó en contra de la adhesión tanto en el Congreso como en el Senado. Durante la campaña electoral de 1982 el PSOE insistió en detener el proceso de integración y convocar un referéndum. Pero cuando González subió al poder, empezó a desmarcarse de la posición inicial y, en 1984, dio el definitivo giro atlantista. Basó su discurso en las ventajas de la Alianza para los intereses españoles, como la entrada en la Comunidades Europeas y la pertenencia al club de los países más desarrollados del mundo, admitiendo que el rechazo inicial del PSOE había sido un error. El colofón de la contradicción socialista llega en 1995, cuando el socialista Javier Solana fue nombrado secretario General de la OTAN.

Bidart: la caída de la cúpula de ETA
La detención de la dirección de la banda en 1992 en Bidart (Francia) es considerada uno de los principales golpes sufridos por la organización terrorista. Desde entonces, su debilitamiento ha sido progresivo hasta... ¿su desaparición? 

Borja MEC. Madrid

El 29 de marzo de 1992, la sociedad española recibió una gran noticia. La cúpula de la banda terrorista ETA caía en la localidad francesa de Bidart. José Luis Álvarez Santacristina Txelis, José Javier Zabaleta Elósegi Baldo, Francisco Múgica Garmendia Paquito y José Arregi Erostarbe Fitti eran detenidos por la Guardia Civil en una operación que descabezaba a la banda terrorista pocos meses antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla. Trece años después, Bidart se puede considerar el final de la época más dura de ETA.

Al menos así lo piensa Rafael Vera, secretario de Estado para la Seguridad en aquella etapa.
 “Fue el fin de la peor época de ETA. Ahí se acabó la ETA de entonces. Apareció una cosa nueva que es la que ahora vemos. El relevo lo empezaron a tomar las nuevas generaciones que tenían menos preparación, menos apoyos sociales y políticos en el País Vasco y más dificultades por la colaboración de Francia con España. Es decir, elementos nuevos que hicieron más difícil la reorganización de ETA”, explica Vera.
La operación exigió más de seis meses de preparación. “Medio año de seguimiento constante a uno y a otro con la finalidad de coger a todos, que ese era el objetivo”, señala el que fuera jefe de la seguridad del Estado.

La efectividad del golpe a la banda terrorista provocó un cambio en su estrategia. Por ejemplo, en las medidas de seguridad, según explica Vera: “Después de Bidart, la dirección de ETA tomó otras precauciones de seguridad como evitar esas cumbres que hacía la dirección al completo”. Además, desde entonces, la banda terrorista puso en marcha una estrategia que situaba como punta de lanza la kale borroka (lucha callejera).

Descripción: Resultado de imagen de Ingreso de España en la CEE
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